Tiburón vs hombre, ¿Quién es el monstruo?



Última actualización el Jueves, 25 de Marzo de 2010 15:51
Martes, 23 de Marzo de 2010 20:41
Por obra y gracia de Dios, de Darwin, del génesis o de la evolución, como les parezca más cómodo, es un hecho científicamente comprobado que ya hace 409 millones de años, los tiburones reinaban en los mares. No han cambiado prácticamente en nada, no lo necesitan, están adaptados en perfecta armonía; han sobrevivido a glaciaciones y cataclismos, tienen un sexto sentido muy bien desarrollado que los humanos apenas comenzamos a entender y al parecer son capaces de percibir las vibraciones electromagnéticas dentro del agua… una criatura perfecta.
Hay cientos de especies de escualos desde el titánico tiburón ballena, noble y tranquilo como una madre octogenaria, hasta el impredecible tiburón tigre que se alimenta, cual gamín hambriento, prácticamente de lo que caiga en sus fauces. Le han encontrado en el estómago desde pedazos de pollo hasta placas de carro y alguna vez un pedazo de hombre. Porque cada tanto hombres y tiburones tienen encuentros fortuitos, algunos desafortunados. Un turista gordo mal parqueado, un surfista que nada en aguas frecuentadas por ellos a pesar de las advertencias, un náufrago que cayó de un barco, un pescador con arpón, o simplemente un tipo muy de malas que nadaba en el lugar equivocado, en el momento equivocado, se han reportado como víctimas de ataque de tiburón. Algunos han sobrevivido para contarlo, tal vez sin un brazo o una pierna; otros no.
Pero los ataque de tiburón a humanos, se pueden contar anualmente con los dedos de una mano. Muy por el contrario, los tiburones muertos por el hombre sobrepasan anualmente los 100 millones. Si yo fuera tiburón y pudiera ver las noticias, mataría humanos por deporte, por venganza, por capricho o por estupidez. Tristemente, estas actitudes criminales son exclusivas de nosotros, la especie inteligente, la criatura hecha a imagen y semejanza de Dios.
Hay muchas formas de matar a un tiburón, como técnicas para pescar, los arponean, caen en redes, los arrastran, los clavan a un anzuelo, pero sin ninguna duda, la más desgraciada y perversa es la que va ligada al “aleteo”.
Desde la década de los 80, la pesca comercial del tiburón se incrementó hasta alcanzar niveles increíbles. Esto se debe a la práctica del "aleteo" una espantosa técnica de pesca que consiste en capturar al animal, subirlo a bordo, cortarle las aletas y arrojarlo vivo al agua en donde morirá ahogado en una lenta agonía por la falta de movimiento. Y todo ¿por qué?, por un puñado de monedas, millones de tiburones asesinados de manera cruel e indigna tan sólo por el 5% de su cuerpo. El 95% restante se desperdicia; los pescadores, especialmente los latinoamericanos, prefieren botar los cuerpos agonizantes, que buscarles uso. Porque simplemente les sale más barato y les queda más espacio en el barco para cargar más aletas. La mercancía sale generalmente y muchas veces de manera clandestina para Taiwán, China y Japón. Tristemente, nuestros amigos orientales en pleno siglo XXI, siguen creyendo que las aletas tienen propiedades afrodisíacas y pagan hasta US$90 por el kilo. Hay que anotar que para estos mercados van también los cuernos de rinoceronte y que los japoneses presionan cada vez más con su poder y su dinero para que se reabra la cacería de ballenas.
Una de las experiencias más sublimes que haya podido experimentar fue la de nadar junto a un tiburón ballena. Estos titanes de hasta 14 metros son absolutamente inofensivos; ver sus aletas cortadas y tiradas en el suelo, sabiendo que varias toneladas de animal puro han sido arrojadas a la muerte, tan sólo por eso, le hace a uno sentir vergüenza de pertenecer a las especie humana.
En nuestro corredor del pacífico, conformado por la Isla de Cocos en Costa Rica, Malpelo en Colombia y Galápagos en Ecuador, miles de tiburones, en especial martillos, son sacrificados al año. La cacería de por sí, ya es desproporcionada, pero su peor expresión es el aleteo, que está prohibida por ley.
Pero donde hay villanos también hay paladines. En Colombia la fundación Malpelo, encabezada por Sandra Bessudo, se ha propuesto hacer cumplir la ley que aquí como es costumbre todo el mundo se pasa por la faja, en especial en lo que tiene que ver con el medio ambiente. La fundación MarViva encabezada por otra guerrera Gabriela Etchelecu, trabaja en Panamá, Costa Rica y Colombia, enfrentando la situación a través de la generación de alternativas para los pescadores ilegales, por su parte la fundación Malpelo hace talleres y acercamientos para generar afectos hacia los tiburones. Sin embargo, de nada sirven tan magnos esfuerzos, si las grandes corporaciones pesqueras no ponen de su parte. Al fin y al cabo ellos sacan en un solo barco, más vida del mar, que docenas de pescadores artesanales juntos, pero claro, en esas empresas ilustres ciudadanos y políticos tienen acciones. Cuando uno ve algo como el aleteo, se pregunta y la respuesta es obvia, ¿quién es el monstruo, el tiburón devora hombres de las películas de Spielberg o el hombre devora todo que hace las películas?

Por obra y gracia de Dios, de Darwin, del génesis o de la evolución, como les parezca más cómodo, es un hecho científicamente comprobado que ya hace 409 millones de años, los tiburones reinaban en los mares. No han cambiado prácticamente en nada, no lo necesitan, están adaptados en perfecta armonía; han sobrevivido a glaciaciones y cataclismos, tienen un sexto sentido muy bien desarrollado que los humanos apenas comenzamos a entender y al parecer son capaces de percibir las vibraciones electromagnéticas dentro del agua… una criatura perfecta.
Hay cientos de especies de escualos desde el titánico tiburón ballena, noble y tranquilo como una madre octogenaria, hasta el impredecible tiburón tigre que se alimenta, cual gamín hambriento, prácticamente de lo que caiga en sus fauces. Le han encontrado en el estómago desde pedazos de pollo hasta placas de carro y alguna vez un pedazo de hombre. Porque cada tanto hombres y tiburones tienen encuentros fortuitos, algunos desafortunados. Un turista gordo mal parqueado, un surfista que nada en aguas frecuentadas por ellos a pesar de las advertencias, un náufrago que cayó de un barco, un pescador con arpón, o simplemente un tipo muy de malas que nadaba en el lugar equivocado, en el momento equivocado, se han reportado como víctimas de ataque de tiburón. Algunos han sobrevivido para contarlo, tal vez sin un brazo o una pierna; otros no.
Pero los ataque de tiburón a humanos, se pueden contar anualmente con los dedos de una mano. Muy por el contrario, los tiburones muertos por el hombre sobrepasan anualmente los 100 millones. Si yo fuera tiburón y pudiera ver las noticias, mataría humanos por deporte, por venganza, por capricho o por estupidez. Tristemente, estas actitudes criminales son exclusivas de nosotros, la especie inteligente, la criatura hecha a imagen y semejanza de Dios.
Hay muchas formas de matar a un tiburón, como técnicas para pescar, los arponean, caen en redes, los arrastran, los clavan a un anzuelo, pero sin ninguna duda, la más desgraciada y perversa es la que va ligada al “aleteo”.
Desde la década de los 80, la pesca comercial del tiburón se incrementó hasta alcanzar niveles increíbles. Esto se debe a la práctica del "aleteo" una espantosa técnica de pesca que consiste en capturar al animal, subirlo a bordo, cortarle las aletas y arrojarlo vivo al agua en donde morirá ahogado en una lenta agonía por la falta de movimiento. Y todo ¿por qué?, por un puñado de monedas, millones de tiburones asesinados de manera cruel e indigna tan sólo por el 5% de su cuerpo. El 95% restante se desperdicia; los pescadores, especialmente los latinoamericanos, prefieren botar los cuerpos agonizantes, que buscarles uso. Porque simplemente les sale más barato y les queda más espacio en el barco para cargar más aletas. La mercancía sale generalmente y muchas veces de manera clandestina para Taiwán, China y Japón. Tristemente, nuestros amigos orientales en pleno siglo XXI, siguen creyendo que las aletas tienen propiedades afrodisíacas y pagan hasta US$90 por el kilo. Hay que anotar que para estos mercados van también los cuernos de rinoceronte y que los japoneses presionan cada vez más con su poder y su dinero para que se reabra la cacería de ballenas.
Una de las experiencias más sublimes que haya podido experimentar fue la de nadar junto a un tiburón ballena. Estos titanes de hasta 14 metros son absolutamente inofensivos; ver sus aletas cortadas y tiradas en el suelo, sabiendo que varias toneladas de animal puro han sido arrojadas a la muerte, tan sólo por eso, le hace a uno sentir vergüenza de pertenecer a las especie humana.
En nuestro corredor del pacífico, conformado por la Isla de Cocos en Costa Rica, Malpelo en Colombia y Galápagos en Ecuador, miles de tiburones, en especial martillos, son sacrificados al año. La cacería de por sí, ya es desproporcionada, pero su peor expresión es el aleteo, que está prohibida por ley.
Pero donde hay villanos también hay paladines. En Colombia la fundación Malpelo, encabezada por Sandra Bessudo, se ha propuesto hacer cumplir la ley que aquí como es costumbre todo el mundo se pasa por la faja, en especial en lo que tiene que ver con el medio ambiente. La fundación MarViva encabezada por otra guerrera Gabriela Etchelecu, trabaja en Panamá, Costa Rica y Colombia, enfrentando la situación a través de la generación de alternativas para los pescadores ilegales, por su parte la fundación Malpelo hace talleres y acercamientos para generar afectos hacia los tiburones. Sin embargo, de nada sirven tan magnos esfuerzos, si las grandes corporaciones pesqueras no ponen de su parte. Al fin y al cabo ellos sacan en un solo barco, más vida del mar, que docenas de pescadores artesanales juntos, pero claro, en esas empresas ilustres ciudadanos y políticos tienen acciones. Cuando uno ve algo como el aleteo, se pregunta y la respuesta es obvia, ¿quién es el monstruo, el tiburón devora hombres de las películas de Spielberg o el hombre devora todo que hace las películas?
Comentarios
PD: PARCE VOS SOS UN LOCO, NADAR CON ESE TIBURON, TAN GRANDE, QUE AGALLAS LAS QUE TENES..............
Q tristeza¡ No mas hoy estaba en el laboratorio de mi universidad y teniamos q disecar un sapo... una criatura q muchos desprecian solo por ser diferente... No puedo entender como mis compañeros disfrutan con la matanza, como se tomaban fotos y se reian al ver el sufrimiento del sapito...
No puedo creerlo¡ es indignante.. es despreciable... es vida¡ por dios..
Nos merecemos morir por lo q hacemos..
Gracias Pirry por toda la conciencia q tratas de crear en Colombia..pero actos como los de hoy me hacen perder la fe en la humanidad...
Es triste, como le hombre, en vez de dar ejemplo se ha encargado de cometer esta barbarie, no solo con los animales, tambien con su mism especie y con el resto de la naturaleza. Lo increible y preocupante es q un animal tan imponente y respetado x sus "vecinos" del mar, haya decaido ante las garras de tan cruel acto, pues esto demuestra que la sed de poder, de consumismo, del accion del hombre no tiene freno.
Y que aun, como Judas lo hizo con Jesus, por cual quiero peso, se es capaz de acabar con lo q se atraviese.
Piry, hoy como esta esa zona en la q usted hizo un especialen el pacifico donde los guaches de pescadores japoneces llegaban a matar tiburores y una chica esta a la cabeza de protegerlos, cuando Lozano era Min de ambiente y extendio la zona de proteccion, que ha pasado con eso?
Respecto a tu primera frase "Por obra y gracia de Dios, de Darwin, del génesis o de la evolución, como les parezca más cómodo"...me gustaria hacer un comentario: la evolucion por seleccion natural es un HECHO comprobado cientificamente . Por otra parte en creacionismo o "intelligent design" es solo una de las muchas cosas absurdas que la religion catolica nos ha hecho creer para manipularnos y prohibirnos pensar. Que cada cual "crea" lo que quiera esta bien...pero que POR FAVOR no ensenen creacionismo en los colegios..eso es un crimen contra la educacion y los ninos. Que tal un documental sobre eso? seria interesante...
Un beso Pirry
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