Salto azul profundo
Última actualización el Miércoles, 24 de Marzo de 2010 15:21 Jueves, 18 de Febrero de 2010 19:24
El estar parado en ese risco, a más de veinte metros de altura en un mar salvaje e infinitamente hermoso, lo había soñado desde muchos años atrás, cuando el ser clavadista apenas era un juego de niños, de un niño de diez años. Orlando hoy abre los brazos como si fuera a volar. Al fondo se escucha un conteo regresivo: diez, nueve, ocho… tiene la mirada enclavada en el mar, esperando el instante decisivo en el que llega la ola para anunciarle que es hora de saltar. Siete, seis, cinco, cuatro. Lo rodean dos fotógrafos, un camarógrafo, tres personas de seguridad, dos de sus mejores amigos y clavadistas como él. Tres, dos, uno. Levanta los brazos, dobla las rodillas y se abalanza. Una vuelta en el aire perfecta. Una entrada en el agua limpia, triunfal.
El viaje hacia ese sueño había comenzado cuatro años atrás, cuando Orlando y su gran amigo Daniel Rincón visitaron por primera vez la isla y sus curiosos habitantes. Durante ese viaje buscaron enterarse de las posibilidades y escenarios ideales para los saltos, de las condiciones de trabajo que allí enfrentarían ellos y el equipo que los acompañaría, de los permisos y autorizaciones requeridas para operar desde un santuario natural tan importante para el mundo entero.
Malpelo no es tan solo una roca que flota en medio del mar, es también la zona libre de pesca mas grande del pacífico tropical, es el hábitat de especies marinas únicas y amenazadas, y uno de los lugares mas apreciados del planeta para el buceo deportivo. En el año 2006 la UNESCO declara a esta isla como patrimonio de la humanidad. En noviembre de 2009 Orlando Duque la hace suya saltando desde tres puntos impensables. Lo difícil allí no será solo llegar.
Partiendo de Bogotá Orlando y todo el equipo hacen su primera escala en la ciudad de Cali. Es allí donde nació y creció el "Duque" antes de hacerse ciudadano del mundo y rey de las alturas. No hay tiempo para mucho. Cali será el último punto de abastecimiento antes de dejar la civilización y adentrarnos en el mar para asumir el desafío que Orlando ha soñado la vida entera. Después de tres horas de camino sinuoso, una van cargada con doce personas y equipos suficientes para registrar la aventura llega al puerto de Buenaventura. Será este el último destino en tierra. Embarcamos. La noche avanza y así también lo hace el "Sea Wolf", un barco con los lujos necesarios para dormir, comer y convivir.
Vendrían ahora cerca de diez horas hasta la isla prisión Gorgona, única parada antes de arribar a Malpelo. Llegamos al amanecer. El día en la ex prisión transcurre tranquilo. Orlando recorre las instalaciones de una estructura consumida por la selva. Fotos. Unos minutos de amnea en un mar cristalino y el placer inigualable de escuchar el canto de las ballenas bajo el agua. El "Sea Wolf" parte nuevamente. Ahora serán cerca de 20 horas hasta la isla inhóspita que es nuestro destino.
La ansiedad se apodera de la mañana. El capitán dice que en cuestión de horas Malpelo aparecerá en el horizonte. Así sucede. Cerca del medio día un iceberg imposible, hecho de roca volcánica y flotando casi inverosímil en el mar tropical, se levanta de la nada y nos entera del tamaño de nuestro desafío. No se ven mas que aves, no se ve nada mas que roca.
Instalados, con el barco fijado ya a su boya, en las horas que restan de aquel primer día la misión es nada mas que buscar y encontrar. Buscar los lugares que permitan que Orlando despliegue su magia en el aire y en el agua, encontrar la manera de hacerlo en una locación tan poco diseñada para el hombre y cualquier labor que allí este se proponga. Tres zodiacs parten y circundan la isla. Orlando, Eber y Dany, amigos y compañeros clavadistas, señalan y sugieren múltiples opciones en las alturas. Daniel, Rafa y Juanda, escaladores y encargados de la seguridad, analizan sus accesos. Rapel allí, escalada por allá.
No hay que acercarse demasiado a las rocas para saber que será difícil. La erosión, las precipitaciones, los vientos y el tiempo han hecho de la isla una trampa mortal. La roca está decompuesta, frágil en medio de toda su fortaleza. No existen orillas para desembarcar. El mar jamás está tranquilo. Demsky y Rozo imaginan sus fotos desde esa misma dificultad. Thomas Miklautsch y su equipo de video saben que esta vez no será algo como "9 dives". El esfuerzo será para todos por igual. Los zodiacs vuelven al caer la tarde, cenamos, reposamos. El Sea Wolf duerme, nosotros no del todo.
La mañana tres empieza con una reunión en cubierta. Un mapa es suficiente para ubicar lo escogido y su mejor luz a cada hora. Orlando deja claro el orden del día. Partimos hacia los Tres Mosqueteros, primera locación. Horas antes el equipo de escalada ha descifrado la manera de ascender a uno de los picos. Daniel salta del bote, nada, y asciende la roca desde el agua. Instala los primeros elementos de seguridad para que sus compañeros completen el montaje. Llega Orlando. Salta del bote, nada, se acerca a la roca. Un arnés lo espera atado a una cuerda que facilitará el ascenso a 27 metros de altura. El día es gris y el mar, rudo. Ahora al agua van Dany, luego Eber. El mismo arnés los cuida mientras ascienden sólidos en su esfuerzo.
Ha pasado mucho tiempo entre los ascensos. El día sigue gris y el mar es mas rudo aún. Todos en posición, se inician los conteos. Dany es el primero, su clavado es tranquilizador. Eber salta ahora. Se impulsa. En medio del aire su cuerpo se suspende y da la cara al cielo. Gira hacia atrás, la gravedad hace lo suyo. Su splash poco se nota. Orlando Duque cierra la mañana. Su entrada es limpia, triunfal.

En ese mismo día, el tres aún, hacemos un intento de acceso y salto desde la locación dos: "La catedral". El arco natural de piedra que da nombre a este punto es tan espectacular como los saltos que desde allí se lograrán. Para llegar a la plataforma improvisada ha sido necesario subir una escalera oxidada que permite llevar provisiones a los únicos humanos que habitan la isla. Ha sido necesario caminar veinte minutos por la roca suelta cuidando no lastimar a ninguno de los animales que en ocasiones son mas visibles que la roca misma. Esta vez Daniel y su equipo han organizado un descenso efectivo y delicado. Todos equipados con arneses y cuerdas buscamos posición. Un mal paso hace que una piedra pequeña cobre vida y descienda hasta la cabeza de Thomas. No ha sido grave, pero la alerta está dada. Minutos después una roca mucho mas grande, que sale de otro muy mal paso, aterriza como un meteorito en medio del grupo que lidera el descenso. Tampoco ha sido grave.
Aunque allí todo parece fácil, el sol ya se oculta y el salto aún no sucede. La luz es cada vez mas escasa. Eber y Dany saben que no habrá tiempo para su intento. Orlando se aventura solo. Ubica el punto. Desciende. Su plataforma esta vez no tiene mas de veinte centímetros cuadrados. Su único apoyo ahora es Daniel y la cuerda que los une. Llovizna. Los nervios nos invaden. Orlando, con una mezcla de cuidado y dificultad, se despoja de su arnés. No tiene mas de diez segundos. Daniel hace el conteo. Salta, impecable como siempre, temeroso como nunca. Horas mas tarde, ya en el barco, el "Duque" hablaría con respeto de ese salto. No es frecuente escucharlo referirse con temor a su arte. Para ese momento ya estamos enterados de que Malpelo no es lugar para el error.
La mañana del día cuatro logra sedarnos y alentarnos para lo que viene. Después de todo nadar y sumergirse en medio de barracudas y tiburones martillo es un regalo que los mortales no imaginaríamos pedir. Una buena jornada en grupo nos despide del barco con optimismo. Orlando vuela en las profundidades al igual que lo hace en el aire. La Catedral nos espera nuevamente.


Hoy sale fuerte el sol. El descenso y el montaje son fáciles producto de la experiencia del día anterior. Todo fluye, los saltos de Eber, Dany y los del campeón. Las imágenes de Demsky y de Rozo por igual. Thomas, Richard y sus cámaras ya no piden mas. Dos horas de almuerzo y de descanso hacen ver que todo ha tenido sentido hoy. Volvemos a la isla. El plan ahora es caminar hasta su punto mas alto. El ascenso toma cerca de una hora. El plan dice que desde allí descendiendo en rapel accedemos al tercer y último escenario elegido para saltar: una pequeña bahía cristalina conocida como "La nevera". No han pasado mas de cinco minutos en la cumbre cuando se hace evidente que elegimos mal. Que aquel no era el camino ni la forma mas idónea de llegar allí. Todo ha sido en vano. Hay frustración en algunos y mucho mas trabajo para otros. Sin tiempo que perder los escaladores abordan uno de los zodiac. Dan vuelta a la isla y en la agonía de la tarde aseguran lo mínimo para que la mañana siguiente todo vaya como debe ser. Nuevamente, sin luz y con dificultad, el campeón hace su intento. La profundidad es la adecuada, la altura la ideal. El sol ya no está presente y desde 27 metros de altura Orlando deja dicho que mañana será otro día.
El cierre de la experiencia Malpelo no podía ser mejor. La sesión en "La nevera" fue la conclusión perfecta de todo lo imaginado y trabajado. Los saltos de Orlando y sus mosqueteros estuvieron llenos de color y espectacularidad: cambiando alturas, saltando en tandem, con aplausos emocionados de los pocos que tuvimos el privilegio de estar allí. La luz fue la indicada, el mar como domado. Cerca de las 6 pm el Sea Wolf zarpa de nuevo hacia lo conocido.
En un lugar en el que todo es extraño o difícil, o los dos, el éxito depende de la velocidad a la cual se aprende. Las lecciones fueron muchas. …"Malpelo es un espacio para el que nunca estaremos preparados"... "Nuestra recompensa allí ha sido salir ilesos"… , "poder volver a casa con nuestras tareas hechas, bien". Opinan todos en las conversaciones de regreso. Como sea, lo cierto en esta ocasión es que el sueño de un niño arrastró hacia esa roca los egos, creencias y valentías de un grupo de profesionales y aventureros. Su próximo sueño tal vez sea helado, tal vez sea elevado. Lo hará posible, y con toda certeza, lo hará lucir fácil, como cada uno de sus imposibles saltos.
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Comentarios
La pregunta empieza por que, una de dos, o somos tontos los colombianos que creemos que en realidad las loterias si se las ganan las personas que la compran o es simplemente un negocio a donde se engaña a la gente.
Gracias, si en algún momento llega a interesarle esta pregunta y me la responde.
http://www.youtube.com/watch?v=hg1pW6fk37U
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Camilo Rozo
Estamos promoviendo una marcha el 12 de mayo en todos los municipios de la cuenca del Río para que se sensibilicen los ciudadanos y comprometamos a las autoridades a tomar decisiones coherentes.
En Facebook estamos en http://www.facebook.com/pages/AGENDA-CIUDADANA-POR-EL-SEGUIMIENTO-A-LA-DES-CONTAMINACION-DEL-RIO-BOGOTA/306325979447?ref=mf#!/pages/AGENDA-CIUDADANA-POR-EL-SEGUIMIENTO-A-LA-DES-CONTAMINACION-DEL-RIO-BOGOTA/306325979447?v=info&ref=mf
Esperamos que muchas personas se conmuevan, se motiven a caminar en la marcha.
Gracias.
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