El cuerpo la prisión, la comida el pecado, pena de muerte la condena
Última actualización el Jueves, 18 de Febrero de 2010 15:32 Jueves, 18 de Febrero de 2010 13:29

Córteme las manos doctor,
No puedo con la vida,
No soporto este cuerpo,
Los días son eternos,
La comida me persigue,
La gordura me atormenta,
La anorexia me consume.
Es 21 de marzo, Julia como llamaremos a esta joven, se encuentra en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Policarpa, en el centro de Bogotá, un taxista la dejó moribunda a las dos de la tarde, su edad: 21 años, su peso: 31 kilos, convulsiones, depresión, llanto, culpa, ojos perdidos, brazos torcidos y lengua mordida son sus síntomas.
El parte medico
Julia ingresó por anorexia nerviosa, el vomito y el uso de laxantes afectaron su corazón.
Siguiendo los pasos de la anorexia
Es 5 de junio, hace un par de semanas que la internaron en el hospital. Camina lento y sin aliento, conectada a unas sonda naso gástrica. Todas las mañanas baja al restaurante del hospital por un café. Julia es una "obesa" de 33 kilos, huesos envejecidos, piel marchita y un discurso que invoca la muerte.
Para ella el hambre es un placer, el vomito un alivio, la comida el pecado. Recuperó 3 kilos desde que ingresó al hospital, las enfermeras que la conocen se alegran de ver algo de color en su rostro. Marta su vecina de habitación le dice: "Julia te ves mejor, ya estás repuestica". Esa no es una voz de aliento, es una tortura.
"La pesa dice que estoy en 33 kilos, pero en el espejo los gordos se me salen por todos lados, la gente dice que estoy cachetona y mi mamá llora cuando me toca, pero la anorexia es mi trofeo, es lo único que tengo, ya no puedo estudiar, no tengo novio, ni amigos". La muerte le pisa los talones, 10% de las anoréxicas mueren anualmente, y 10 mujeres por cada hombre la padecen.
Castiga su cuerpo, venga el deseo, tortura sus tripas. "Esto es un suicidio lento, eso es lo berraco, que aunque uno sepa que se esta muriendo, no puede comer", diariamente muere gente de cáncer, de sida, de infarto, pero también mueren de anorexia.
"El 18% de la población padece algún trastorno de alimentación: 1% anorexia, 4% bulimia y otro 13% son comedores compulsivos. Los desordenes alimenticios son enfermedades tan presentes como la diabetes que afecta al 7% de la población" asegura la sicóloga Sandra Beltrán.
Para Julia todo empezó cuando tenía 14 años y pesaba 60 kilogramos. Al ingresar a la universidad decidió bajar de peso, no iba a ser siempre la gorda del curso; así empezaron las dietas, nada de harinas, ni de dulces, ejercicio en exceso hasta llegar a comer cada tercer día. En un principio sus padres y sus amigos la felicitaban y decían que estaba muy bonita, así la delgadez se convirtió en su adicción y el reto diario por controlar las calorías. Julia se especializó en nutrición, ahora conoce todos los grupos alimenticios y sus propiedades, sabe perfectamente cuantas calorías tiene una manzana o una nuez, sabe cuanto adelgaza si llueve o si hace calor, si sube 5 o 10 escaleras.
Una persona a la que se le pronostique la enfermedad antes del año tiene un 60% de posibilidades de cura, pero hasta el momento la anorexia no es considerada una enfermedad importante, no hace parte de los planes del sistema de salud pública ni está cobijada por las EPS, los padres de familia no la conocen y para muchos es una enfermedad vergonzosa.
Los pensamientos de Julia deambulan entre hamburguesas y pizzas que no se permite comer, invierte el dinero de su mesada en manzanas y medicamentos que compra sin problema alguno en la droguería de la esquina, nunca le han pedido fórmula médica a pesar de que sale cargada de quemadores de grasa, inhibidores de apetito, laxantes y diuréticos.
Los diuréticos son medicados para la hipertensión o para fallas cardiacas, pero máximo se permite tomar a un paciente que la requiere dos pastillas diarias, Julia compraba semanalmente 100 píldoras que le costaban diez mil pesos y llegó a tomarse 42 en un día, como aquel 21 de marzo que llegó inconciente al Hospital de Policarpa.
Julia se convirtió en la chef de la casa, en un principio sus padres estaba encantados, pero lo que no ellos no notaban, era que ella escondía muchos de los alimentos y entre tantas atenciones no probaba bocado, siempre tenía una excusa para no comer en familia, le daba vueltas y vueltas a cada trozo. Su comida que para ella "era toda insípida y desabrida", terminaba quedando desecha, fría y revolcada en la caneca, y lo poco que comía lo vomitaba a escondidas o lo expulsaba utilizando laxantes.
Julia abusaba de precisamente de estos medicamentos. Creía que eran inofensivos. Bajo fórmula médica sólo se permite usar dos pastillas en caso extremo y ella consumía hasta 10 en una noche, lo que le produjo una deshidratación severa, un colapso rectal que casi la lleva a la muerte. En Colombia 3.7% de los menores se muere por deshidratación y una persona con bulimia en constante vómito y diarrea, en una sola vomitada o con diarrea puede deshidratar el cuerpo hasta causarle la muerte.
Julia era la mejor estudiante de la clase, perfeccionista y psicorrígida, cada vez dormía menos, pero era el orgullo familiar, por su disciplina, porque no era parrandera, ni viciosa, sin embargo con los meses se volvió malgeniada e irascible, solitaria, depresiva, siempre estaba cansada, su pelo se caía por montones, decía tener estreñimiento, la menstruación se le desapareció y vomitaba en silencio.
Pasaron muchos meses y nadie se pregunto ¿qué pasaba con esa jovencita que ahora no reía ni parecía disfrutar de la vida, ni de los almuerzos familiares?. Tres años después sus padres se percataron de que algo estaba mal. Julia tenía una anorexia nerviosa y aunque nunca es tarde para ese momento ya pesaba 27 kilos.
Las personas que padecen esta enfermedad aprenden a convivir con ella, a ocultarla, a manejar los síntomas, a re-hidratarse y re-nutrisrse cuando más graves están, pero las secuelas a largo plazo como la osteoporosis no tienen retorno.
La familia de Julia tardó mas de tres años en tomar alguna medida, ella sabía cómo manipular la situación para evitar cualquier control médico. "Mi mamá no se daba cuenta, pero un día me toco la espalda y se puso a llorar, ahí empecé una búsqueda incesante, de medico en medico, hemos ido hasta el indio amazónico, pero parece que no han descubierto la cura contra la anorexia"
Seis meses después de estar internada bajo supervisión nutricional y siquiátrica logró subir 11 kilos, mejoró sus hábitos alimenticios, el brillo de sus ojos y la sonrisa aparecía de nuevo en su rostro.
La dicha no duro mucho, salió triunfal del hospital y en un par de semanas las alegrías e ilusiones se fueron de nuevo por el inodoro, el vomito reapareció, el apetito la olvidó, sus pómulos cada vez están más pronunciados, su columna marcada, sus ojos se apagan, su madre, su padre, sus abuelos y sus pocos amigos lloran en silencio, Julia es otra vez un esqueleto que deambula por las calles de la ciudad, no la atienden en la EPS, espanta en los hospitales, ya no hay más oportunidades, no hay centros especializados, el aire se agota, la vida se le escapa sin esperanza, en "Especiales Pirry" imploró perdón, pero ya son sus entrañas las que cobran venganza, las que no la dejan salir de ese vacío que la mata, ese hambre que la persigue.
Hoy, un año después, esta joven se niega a ver que la vida se le acaba, se niega a aceptar que esta enfermedad no tiene cura. A pesar que las ilusiones son muy pocas, sus hambrientos amaneceres las llevan a seguir dando la batalla, sola pelea contra el sistema y la medicina, contra los que no creen en ella, se alimenta del aire y de la esperanza de encontrar una fundación que las ayude a salir de este infierno, pero su cuerpo ahora venga su flagelo y aunque Julia sigue controlando sus alimentos para no subir de peso, la tiroides alterada y su metabolismo, ya no funcionan como antes. Recuperó su peso corporal norma de 55 kilos, pero para ella esto es la obesidad extrema "Estoy como un globo, subo 7 kilos por semana aunque no estoy comiendo nada. Ahora que hago?"
Julia está mejor que nunca, aunque no lo acepte. Su cuerpo está dando la pelea, sólo falta que su mente la deje ser feliz. "Es un trabajo largo pero esta avanzando", asegura Victoria Pérez su medica siquiátrica. Las cifras dicen que 60% de las pacientes con anorexia se curan completamente, 15% se recupera parcialmente, 15% se sigue deteriorando y 10 % muere.
La anorexia contrario, a lo que muchos creen no es una simple cuestión de moda o vanidad, es una enfermedad del cuerpo y la mente que requiere costosos tratamientos, especialistas y compañía de la familia.
"Si hubiera detenido esto a tiempo, tal vez mi historia seria otra, pero hoy a mis 22 años parece que esto no tiene solución" asegura Julia con lágrimas en los ojos y una pierna enyesada a causa de una deteriorante osteoporosis.
Señales para detectar a una persona anoréxica
Rechazo a mantener el peso corporal por encima del mínimo normal para la edad y talla.? Adopción de dietas, que dan a la persona enferma sentimiento de poder y control.? Poseen un único objetivo, "ser delgados".? Deciden dejar de comer o disminuir la cantidad de comida
Desean preparar la comida y cocinan para toda la familia.
Empiezan a poseer un elevado conocimiento de los alimentos, su valor nutricional, sus calorías, etc.
Juegan con el plato y desmenuzan los alimentos.
Control frecuente del peso y de sus medidas
Gran parte del tiempo están pensando en la comida, planeando que pueden hacer para evitarla y dicen no sentir hambre. Evitan las comidas familiares, argumentando que tiene que estudiar, que le duele la cabeza o el estómago o que ya han comido fuera.
Preocupación por la forma en que se preparan los alimentos
Aumentan su actividad física, deporte y están siempre activas.
Se aíslan y su carácter se torna hostil e irritable
Se quejan constantemente de verse gordas, con distorsión de la imagen corporal e inician ejercicio compulsivo o dietas repetitivas
Prefieren usar ropa muy holgada, grande.
Duermen poco y su capacidad de concentración disminuye.
Depresión y/o ansiedad sobre todo al enfrentar los temas relacionados con cuerpo y comida
Hiperactividad y preocupación obsesiva por los estudios, incluso con mejoría del rendimiento
Búsqueda del sentido de identidad.
Temor a perder el control no sólo en la comida.
Interpretación rígida de las relaciones humanas.
Capacidad deficiente para el pensamiento abstracto.
Negación de la enfermedad.
Pérdida progresiva de peso
Vómitos
Cambios menstruales, generalmente ausencia de la menstruación
Frio, cansancio, resequedad de la piel, caída del cabello, palidez, estreñimieto
Cómo detectar a una persona con Bulimia
Cambian frecuentemente entre comer poco y luego comer mucho, sobre todo alimentos dulces, sin poder parar y con la sensación de pérdida de control
Los sentimientos de ira, cansancio, ansiedad, soledad o aburrimiento provocan la aparición de ingesta compulsivas
Buscan compensar sus comportamientos con purgas con laxantes, diuréticos, vomito, ejercicio, adelgazantes, etc.
Buscan usar el baño luego de comer
Culpa y vergüenza por sus comportamientos alimentarios por lo que buscan evitar comer con otros.
Sensación de fracaso
Tristeza, depresión, baja autoestima, sentimiento de desesperación y desesperanza
Excesiva actividad física.
Hábitos o rituales de alimentación peculiares. Pueden llegar a gastar una gran cantidad de dinero en comida o recurrir a la que ya hay en casa, que comienza a desaparecer misteriosamente de la despensa.
Almacenan alimento y vómito en distintos lugares de la casa.
Se comen la comida de otros y lo niegan al ser sorprendidos.
Abusan en el consumo de agua, café, leche y bebidas light.
Chupan y escupen la comida.
No hay placer al comer
Recurren constantemente a las mentiras.
Verifican frecuentemente el peso, el cual usualmente es normal, aunque la persona se puede percibir a sí misma con sobrepeso.
La bulimia puede ir acompañada de otros trastornos como la cleptomanía, el alcoholismo, drogadicción, promiscuidad
Preocupación constante por la figura corporal y el peso
Irregularidades menstruales
Deshidratación, diarrea, debilidad, dolores de cabeza, dolor de estomago, anemia, dolor de garganta crónico, calambres, mareos, desmayos, convulsiones.
Erosión del esmalte dental
No puedo con la vida,
No soporto este cuerpo,
Los días son eternos,
La comida me persigue,
La gordura me atormenta,
La anorexia me consume.
Es 21 de marzo, Julia como llamaremos a esta joven, se encuentra en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Policarpa, en el centro de Bogotá, un taxista la dejó moribunda a las dos de la tarde, su edad: 21 años, su peso: 31 kilos, convulsiones, depresión, llanto, culpa, ojos perdidos, brazos torcidos y lengua mordida son sus síntomas.
El parte medico
Julia ingresó por anorexia nerviosa, el vomito y el uso de laxantes afectaron su corazón.
Siguiendo los pasos de la anorexia
Es 5 de junio, hace un par de semanas que la internaron en el hospital. Camina lento y sin aliento, conectada a unas sonda naso gástrica. Todas las mañanas baja al restaurante del hospital por un café. Julia es una "obesa" de 33 kilos, huesos envejecidos, piel marchita y un discurso que invoca la muerte.
Para ella el hambre es un placer, el vomito un alivio, la comida el pecado. Recuperó 3 kilos desde que ingresó al hospital, las enfermeras que la conocen se alegran de ver algo de color en su rostro. Marta su vecina de habitación le dice: "Julia te ves mejor, ya estás repuestica". Esa no es una voz de aliento, es una tortura.
"La pesa dice que estoy en 33 kilos, pero en el espejo los gordos se me salen por todos lados, la gente dice que estoy cachetona y mi mamá llora cuando me toca, pero la anorexia es mi trofeo, es lo único que tengo, ya no puedo estudiar, no tengo novio, ni amigos". La muerte le pisa los talones, 10% de las anoréxicas mueren anualmente, y 10 mujeres por cada hombre la padecen.
Castiga su cuerpo, venga el deseo, tortura sus tripas. "Esto es un suicidio lento, eso es lo berraco, que aunque uno sepa que se esta muriendo, no puede comer", diariamente muere gente de cáncer, de sida, de infarto, pero también mueren de anorexia.
"El 18% de la población padece algún trastorno de alimentación: 1% anorexia, 4% bulimia y otro 13% son comedores compulsivos. Los desordenes alimenticios son enfermedades tan presentes como la diabetes que afecta al 7% de la población" asegura la sicóloga Sandra Beltrán.
Para Julia todo empezó cuando tenía 14 años y pesaba 60 kilogramos. Al ingresar a la universidad decidió bajar de peso, no iba a ser siempre la gorda del curso; así empezaron las dietas, nada de harinas, ni de dulces, ejercicio en exceso hasta llegar a comer cada tercer día. En un principio sus padres y sus amigos la felicitaban y decían que estaba muy bonita, así la delgadez se convirtió en su adicción y el reto diario por controlar las calorías. Julia se especializó en nutrición, ahora conoce todos los grupos alimenticios y sus propiedades, sabe perfectamente cuantas calorías tiene una manzana o una nuez, sabe cuanto adelgaza si llueve o si hace calor, si sube 5 o 10 escaleras.
Una persona a la que se le pronostique la enfermedad antes del año tiene un 60% de posibilidades de cura, pero hasta el momento la anorexia no es considerada una enfermedad importante, no hace parte de los planes del sistema de salud pública ni está cobijada por las EPS, los padres de familia no la conocen y para muchos es una enfermedad vergonzosa.
Los pensamientos de Julia deambulan entre hamburguesas y pizzas que no se permite comer, invierte el dinero de su mesada en manzanas y medicamentos que compra sin problema alguno en la droguería de la esquina, nunca le han pedido fórmula médica a pesar de que sale cargada de quemadores de grasa, inhibidores de apetito, laxantes y diuréticos.
Los diuréticos son medicados para la hipertensión o para fallas cardiacas, pero máximo se permite tomar a un paciente que la requiere dos pastillas diarias, Julia compraba semanalmente 100 píldoras que le costaban diez mil pesos y llegó a tomarse 42 en un día, como aquel 21 de marzo que llegó inconciente al Hospital de Policarpa.
Julia se convirtió en la chef de la casa, en un principio sus padres estaba encantados, pero lo que no ellos no notaban, era que ella escondía muchos de los alimentos y entre tantas atenciones no probaba bocado, siempre tenía una excusa para no comer en familia, le daba vueltas y vueltas a cada trozo. Su comida que para ella "era toda insípida y desabrida", terminaba quedando desecha, fría y revolcada en la caneca, y lo poco que comía lo vomitaba a escondidas o lo expulsaba utilizando laxantes.
Julia abusaba de precisamente de estos medicamentos. Creía que eran inofensivos. Bajo fórmula médica sólo se permite usar dos pastillas en caso extremo y ella consumía hasta 10 en una noche, lo que le produjo una deshidratación severa, un colapso rectal que casi la lleva a la muerte. En Colombia 3.7% de los menores se muere por deshidratación y una persona con bulimia en constante vómito y diarrea, en una sola vomitada o con diarrea puede deshidratar el cuerpo hasta causarle la muerte.
Julia era la mejor estudiante de la clase, perfeccionista y psicorrígida, cada vez dormía menos, pero era el orgullo familiar, por su disciplina, porque no era parrandera, ni viciosa, sin embargo con los meses se volvió malgeniada e irascible, solitaria, depresiva, siempre estaba cansada, su pelo se caía por montones, decía tener estreñimiento, la menstruación se le desapareció y vomitaba en silencio.
Pasaron muchos meses y nadie se pregunto ¿qué pasaba con esa jovencita que ahora no reía ni parecía disfrutar de la vida, ni de los almuerzos familiares?. Tres años después sus padres se percataron de que algo estaba mal. Julia tenía una anorexia nerviosa y aunque nunca es tarde para ese momento ya pesaba 27 kilos.
Las personas que padecen esta enfermedad aprenden a convivir con ella, a ocultarla, a manejar los síntomas, a re-hidratarse y re-nutrisrse cuando más graves están, pero las secuelas a largo plazo como la osteoporosis no tienen retorno.
La familia de Julia tardó mas de tres años en tomar alguna medida, ella sabía cómo manipular la situación para evitar cualquier control médico. "Mi mamá no se daba cuenta, pero un día me toco la espalda y se puso a llorar, ahí empecé una búsqueda incesante, de medico en medico, hemos ido hasta el indio amazónico, pero parece que no han descubierto la cura contra la anorexia"
Seis meses después de estar internada bajo supervisión nutricional y siquiátrica logró subir 11 kilos, mejoró sus hábitos alimenticios, el brillo de sus ojos y la sonrisa aparecía de nuevo en su rostro.
La dicha no duro mucho, salió triunfal del hospital y en un par de semanas las alegrías e ilusiones se fueron de nuevo por el inodoro, el vomito reapareció, el apetito la olvidó, sus pómulos cada vez están más pronunciados, su columna marcada, sus ojos se apagan, su madre, su padre, sus abuelos y sus pocos amigos lloran en silencio, Julia es otra vez un esqueleto que deambula por las calles de la ciudad, no la atienden en la EPS, espanta en los hospitales, ya no hay más oportunidades, no hay centros especializados, el aire se agota, la vida se le escapa sin esperanza, en "Especiales Pirry" imploró perdón, pero ya son sus entrañas las que cobran venganza, las que no la dejan salir de ese vacío que la mata, ese hambre que la persigue.
Hoy, un año después, esta joven se niega a ver que la vida se le acaba, se niega a aceptar que esta enfermedad no tiene cura. A pesar que las ilusiones son muy pocas, sus hambrientos amaneceres las llevan a seguir dando la batalla, sola pelea contra el sistema y la medicina, contra los que no creen en ella, se alimenta del aire y de la esperanza de encontrar una fundación que las ayude a salir de este infierno, pero su cuerpo ahora venga su flagelo y aunque Julia sigue controlando sus alimentos para no subir de peso, la tiroides alterada y su metabolismo, ya no funcionan como antes. Recuperó su peso corporal norma de 55 kilos, pero para ella esto es la obesidad extrema "Estoy como un globo, subo 7 kilos por semana aunque no estoy comiendo nada. Ahora que hago?"
Julia está mejor que nunca, aunque no lo acepte. Su cuerpo está dando la pelea, sólo falta que su mente la deje ser feliz. "Es un trabajo largo pero esta avanzando", asegura Victoria Pérez su medica siquiátrica. Las cifras dicen que 60% de las pacientes con anorexia se curan completamente, 15% se recupera parcialmente, 15% se sigue deteriorando y 10 % muere.
La anorexia contrario, a lo que muchos creen no es una simple cuestión de moda o vanidad, es una enfermedad del cuerpo y la mente que requiere costosos tratamientos, especialistas y compañía de la familia.
"Si hubiera detenido esto a tiempo, tal vez mi historia seria otra, pero hoy a mis 22 años parece que esto no tiene solución" asegura Julia con lágrimas en los ojos y una pierna enyesada a causa de una deteriorante osteoporosis.
Señales para detectar a una persona anoréxica
Rechazo a mantener el peso corporal por encima del mínimo normal para la edad y talla.? Adopción de dietas, que dan a la persona enferma sentimiento de poder y control.? Poseen un único objetivo, "ser delgados".? Deciden dejar de comer o disminuir la cantidad de comida
Desean preparar la comida y cocinan para toda la familia.
Empiezan a poseer un elevado conocimiento de los alimentos, su valor nutricional, sus calorías, etc.
Juegan con el plato y desmenuzan los alimentos.
Control frecuente del peso y de sus medidas
Gran parte del tiempo están pensando en la comida, planeando que pueden hacer para evitarla y dicen no sentir hambre. Evitan las comidas familiares, argumentando que tiene que estudiar, que le duele la cabeza o el estómago o que ya han comido fuera.
Preocupación por la forma en que se preparan los alimentos
Aumentan su actividad física, deporte y están siempre activas.
Se aíslan y su carácter se torna hostil e irritable
Se quejan constantemente de verse gordas, con distorsión de la imagen corporal e inician ejercicio compulsivo o dietas repetitivas
Prefieren usar ropa muy holgada, grande.
Duermen poco y su capacidad de concentración disminuye.
Depresión y/o ansiedad sobre todo al enfrentar los temas relacionados con cuerpo y comida
Hiperactividad y preocupación obsesiva por los estudios, incluso con mejoría del rendimiento
Búsqueda del sentido de identidad.
Temor a perder el control no sólo en la comida.
Interpretación rígida de las relaciones humanas.
Capacidad deficiente para el pensamiento abstracto.
Negación de la enfermedad.
Pérdida progresiva de peso
Vómitos
Cambios menstruales, generalmente ausencia de la menstruación
Frio, cansancio, resequedad de la piel, caída del cabello, palidez, estreñimieto
Cómo detectar a una persona con Bulimia
Cambian frecuentemente entre comer poco y luego comer mucho, sobre todo alimentos dulces, sin poder parar y con la sensación de pérdida de control
Los sentimientos de ira, cansancio, ansiedad, soledad o aburrimiento provocan la aparición de ingesta compulsivas
Buscan compensar sus comportamientos con purgas con laxantes, diuréticos, vomito, ejercicio, adelgazantes, etc.
Buscan usar el baño luego de comer
Culpa y vergüenza por sus comportamientos alimentarios por lo que buscan evitar comer con otros.
Sensación de fracaso
Tristeza, depresión, baja autoestima, sentimiento de desesperación y desesperanza
Excesiva actividad física.
Hábitos o rituales de alimentación peculiares. Pueden llegar a gastar una gran cantidad de dinero en comida o recurrir a la que ya hay en casa, que comienza a desaparecer misteriosamente de la despensa.
Almacenan alimento y vómito en distintos lugares de la casa.
Se comen la comida de otros y lo niegan al ser sorprendidos.
Abusan en el consumo de agua, café, leche y bebidas light.
Chupan y escupen la comida.
No hay placer al comer
Recurren constantemente a las mentiras.
Verifican frecuentemente el peso, el cual usualmente es normal, aunque la persona se puede percibir a sí misma con sobrepeso.
La bulimia puede ir acompañada de otros trastornos como la cleptomanía, el alcoholismo, drogadicción, promiscuidad
Preocupación constante por la figura corporal y el peso
Irregularidades menstruales
Deshidratación, diarrea, debilidad, dolores de cabeza, dolor de estomago, anemia, dolor de garganta crónico, calambres, mareos, desmayos, convulsiones.
Erosión del esmalte dental
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Comentarios
mi correo es: daniel.athplz
cel:3148760886
el cual me hizo un nuevo concepto medico explicando mi situacion y combocando asi un segundo tribunal medico que se me realizo el 17 de septiembre de 2009 dandome un puntaje de discapacidad general del 65.23% al reclamar estos documentos le dije a los miembros del tribunal medico que para yo poder quedar pensionado devia pasar del 75% de discapacidad laboral quien me aseguraron que con el 65.23%yo ya estava pensionado y que en 3 o 4 meses me empezarian a cancelar mi pension,8 meses despues al no enviarme la resolucion de pension me desplace hacia la ciudad de bogata al grupo del miniosterio de defensa quienes me dijeron que a finales de junio me enviarian la resolucion pero que con ese puntaje no tenia derecho a la pension por que la junta medica habia sido en el año 2001 y dicho decreto no aplica para mi que entutelara o demandara negandome una vez mas mi pension siendo yo una persona discapacitada de por vida.
Gracias
YO SE QUE ERES UNA PERSONA DEMASIADO OCUPADA.
PERO NO ME PIERDO NINGUN DIA TU PROGRAMA.
ME GUSTARIA MUCHO QUE REALIZARAS UNA CRONICA ACERCA DE LA TANATOPRAXIA.
YA QUE NO ES "CONOCIDO" EN NUESTRO PAIS.
ES UN TRABAJO MUY DURO PERO MUY MAL REMUNERADO. A PARTE ES UN GREMIO "MACHISTA".
TENGO 19 AÑOS Y SOY MUJER... SOY TANATOPRACTICA. "PRESERVADORA DE FALLECIDOS".
"CON UN TITULO COLGADO EN EL BAÑO"
ESPERO LO PIENSES...
YA QUE ES IRONICO... "VIVIMOS DE LA MUERTE"
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