Fumando bareta en la casa de Bob Marley

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Recuerdo con algo de nostalgia el día en que mi padre, hombre tímido y de pocas palabras, me daba su primera lección sobre la vida,  -mijo- me dijo:   "en la vida las malas amistades le van a ofrecer muchas cosas, pero eso mejor haga como su papá que  nunca ha aceptado ni un cacho de marihuana  ni trata con marihuaneros" , cabe anotar, que me lo dijo en  medio de una de sus acostumbradas borracheras de aguardiente,  mientras escuchaba  melancólico,  "El camino de la vida", ustedes saben:  "de prisa como el viento van pasando".
 
Lo que mi cariñoso y buen bebedor padre, (que ahora no toma sino whisky, porque el aguardiente le hace daño) no sabia, es que para esa época, a su primogénito las malas amistades, ya le habían ofrecido muchas cosas más malas y peores que la marihuana, incluyendo el aguardiente. Y que su descarriado hijo las había probado todas, pero que para tranquilidad suya y de la familia habia decidido no ser un marihuanero.
 
La razón es muy simple, pero no tiene que ver ni con las lecciones de mi padre, ni con la curiosa moral de esta patria que pide a gritos y canciones, "que le den un aguardiente , de las cañas de sus valles y el anis de sus montañas", pero que en cambio le hace el feo (se la fuma pero le hace el feo) al cannabis, y hasta el día de hoy –creo- no le ha compuesto ninguna  canción a la "Santamarta Golden" de la Sierra, o a la "Punto rojo" del Quindio (sobra anotar que no cuenta ninguna canción dedicada al porro como: "pero tocame un porro para gozar" ni mucho menos "El festival del porro"), y digo que me parece una moral bastante particular, porque en este país de borrachos hasta el día de hoy no he visto el primer apuñalado, abaleado, o atropellado por un hippie, pero en  cambio virgen santísima cuantos guayabos negros va a pasar la gente a la cárcel , al hospital o al cementerio, no, la razón por la que decidí no insistir en los terrenos de la cannabis, es muy simple, es por culpa de la perseguidora. Fumarse un porro produce diferentes efectos, a algunos  los ataca "la monchis", a otros "la risueña", a otros "el enchonche", pero a algunos bichos raros como a mí, les da "la perseguidora":  un horrible ataque de ansiedad y paranoia en donde la sóla mención de el termino policía lo convierte a uno en el protagonista del "Expreso de media noche", un tenebroso estado en el que si suena el teléfono, la reacción es:  "eso debe ser mi mamá, no joda, ¿que le digo? ¿se dará cuenta?, ¿se me nota en la voz?, no que mamera mejor no contesto". Si llega a sonar el timbre, se puede fácilmente terminar escondido debajo de la cama, por eso mientras la mayoría de los marihuaneros hacen de cualquier ocasión un pretexto para trabarse, yo no puedo trabarme para ir a cine por que no me concentro, para tirar por que no se me para, para trabajar por que me disperso, para leer, para hacer ejercicio, para nada, mejor dicho a mí y a Natalia Paris es a los únicos a los que la marihuana les da hasta celulitis.
 
Teniendo en cuenta  estos antecedentes, pues que yo aceptara por voluntad propia meterme a la boca un kenke y que me lo fumara en un espacio publico,  era algo que solo podría pasar en sueños o en la mismísima casa de Bob Marley.
 
Recuerdo la primera vez que fuí a Jamaica, me invitaron a uno de estos paraisos artificiales que rodean la miseria de la isla, pero que nunca se mezclan con ella, se llamaba "Hedonism", (para los que se durmieron en clase de filosofia, hedonismo: el placer por el placer) era un "todo incluido" solo para solteros mayores de 21 años , pues a mi me ilusionaba mucho conocer la tierra de bob marley y aprender sobre la cultura Rastafari y su espiritualidad, pero aquí no iba a ser, los únicos rastas que vimos eran los del grupo que tocaba todos los días en la playa y que parecían una suerte de recreacionistas jamaiquinos, y recreacionista es recreacionista en Piscilago o en Montego Bay, y toda la marihuana que ví me la ofrecieron en los corredores del hotel, al mejor estilo de una esquina de Medellín o Bogotá, "¿que quiere mono, chicas,  bareta , perico, pepas?", sólo que en inglés y cambiando el "mono" por un "yeah man", así que muy lejos de una experiencia espiritual termine fue teniendo mi primer menage a trois con un par de turistas canadienses que parecian sacadas de una película porno y casi en un coma alcohólico digno de un estudiante gringo en su último día de spring break, y  no es que no me haya divertido con mis nuevas amigas, pero juré nunca regresar a Jamaica, tal ves por el guayabo tan horrible que me dió, no obstante, por cosas de mi trabajo, un par de años mas tarde estaba desembarcando en Ocho Ríos a bordo de un crucero.
 
Ocho Ríos es muy parecido a Montego Bay, la ciudad en la que había estado dos años atrás, un hervidero de turistas en especial americanos y europeos que llegan en tropel atraidos por las playas, el mar, el clima y todos los hoteles y cruceros de plan todo incluido donde pueden comer como cerdos y beber como romanos, entonces cuando creí que mi segunda visita a Jamaica pasaría a los anales de lo fácilmente olvidable, un hombre mas bien tímido, me ofreció un plan diferente, un tour en el Zion Lion Express,  un viejo bus que parecía mas bien una chiva boyacense engallada de manera tropical, se me vinieron a la cabeza imágenes escalofriantes de borrachos colgados como petates que tratan de bailar un guabaloso cross over en un vehiculo como estos que en Bogotá llaman la Chiva Rumbera, casi salgo corriendo, hasta que el buen hombre tuvo a bien explicarme que se trataba de un tour hacia la casa de Bob Marley, cuando nos explicaron que el viaje era de 8 horas , la mayoría de los interesados desertó, solo quedamos una pareja de holandeses, un parche de gringos de Nueva York, unos abuelos alemanes, Luisa mi compañera de viaje y yo.
Dejamos Ocho Ríos atrás y nos adentramos en las montañas,  el paisaje cambia de imediato, la opulencia  de la ciudad turística se transforma en la pobreza  de la jamaica campesina, pequeños ranchos repartidos en las orillas de una deteriorada carretera, y niños, muchos niños. al cabo de  4 horas llegabamos a un pequeño  pueblo perdido en las montañas. A nuestro arribo, decenas de hombres se lanzaron hacia el zion express, el doble de manos se agitaban contra nuestras ventanas, por momentos parecía una parada de esas que hace uno en planeta rica cuando se va por tierra a la costa colombiana, solo que las manos no ofrecian  ni arepas de huevo ni cocacola recalentada, allí lo que ofrecian era marihuana.
 
El busno se detuvo, casi atropellando a los osados vendedores siguio de largo y se metio en un garaje que lo esperaba con puertas abiertas y que se cerro herméticamente cuando pasamos, pero a pesar del repentino despliegue de seguridad, los dealers de la calle escalaron las paredes y desde sus improvisadas almenas disparaban toda clase de ofertas,  vendian el moño tradicional, el bareto regular, el king sise y el que parece hecho con una sabana de papel, los holandeses se apresuraron a sacar 10 dolares y comprar uno, entonces un hombre de andar tranquilo y voz profunda se nos acercó , los holandeses  apagaron el bareto, el hombre se rio, se paro frente a nosotros y se presentó, "good mornig, mi name is megastar, i,m your guide, welcome to the bob marley foundation", sí,  estabamos en una fundación, un museo (creo que tambien es una ONG), la casa donde naciera, donde esta enterrado y donde pasara su infancía el incomparable Bob Marley, entonces nuestro guía después del saludo incial, sacó del bolsillo de su uniforme un bareto de proporciones respetables, lo prendió como quien no quiere la cosa, lo aspiro suave y profundamente, retuvo el humo por unos segundos que parecian eternos , nos miro uno a uno, desocupo sus pulmones y soltó una sonora carcajada, bienvenidos a Nine Mile nos dijo, el único lugar en Jamaica donde es legal fumar, sembrar y vender ganya, nuestra hierba sagrada , entonces como diría un burro consumado, pues ruedelo papá, me ofreció el cigarrillo, quede tieso, estaba a punto de balbucear un "no thanks" cuando me percate de los ojos de los demás, todos me miraban como diciendo que esperas imbécil?, a que vinimos?, hasta los abuelos alemanes esperaban el bareto con impaciencia, sonreí tontamente, tomé el cigarro y le pegue una pitada, sostuve el humo y lo pase, bueno ¡cumplí! ,pense para mis adentros pero antes de lo que me esperaba, el cigarrillo volvio a mi, ¡ay dios!, vamos de nuevo, dos plones, tres plones.
Cuando me di cuenta me había fumado la mayor cantidad de marihuana que hubiera fumado en mi vida, esperaba con terror la temida perseguidora, pero por alguna razon nunca llegó, no se que habrá pasado tal vez sería la ausencia de uniformados, el hecho de no conocer a nadie o tal vez el espíritu de Bob, pero inexplicablemente estaba feliz, recorrí toda la casa de los Marley,  me senté en la cama del Bob niño, ví sus zapatos de jugar fútbol y la piedra donde se sentaba a fumar ganya y a escribir canciones, aprendí sobre la cultuta Rastafary y su mesias Haile Selasi  primero, rey de Etiopia de 1932 a 1974, descendiente de la reina de Saba y el rey Salomón y que los Rastafaris consideraban el Hijo de Dios, aprendí que para ellos la ganya es un elemento tan sagrado en su religión como puede ser para los católicos el vino de consagrar, con la aclaración de que los rastas no beben alcohol y no comen carne, paradójicamente los rastafaris tienen mas puntos en común con la iglesia católica de los que uno podría esperar, aborrecen la homosexualidad y la planificación familiar y basan sus creencias en la biblia especialmente en el antiguo testamento Ezequiel, Timoteo y el Apocalipsis, quien lo creyera, también me enteré por mi guía que a Bob trataron de matarlo en el 72, y que estaba en la lista negra de personajes que la CIA consideraba un peligro para el equilibrio en Latinoámerica, y ustedes ya saben lo que para la CIA significa equilibrío, pero lo que no pudo la CIA, lo pudo el cáncer. Este revolucionario de la paz murio el 11 de mayo de 1981, después de haber llevado la música de los parias de Jamaica a las fiestas de los niños bien de Londres que ahora olian a reggae y a marihuna, murió dejando un mensaje de revolución, de amor y de libertad, un mensaje que ahora poniendo las manos en su tumba, se hacía mas claro para mi, y me llenaba de emoción, emoción tal, que le dí un beso a los abuelos alemanes , abracé a Luisa, y me reí a carcajadas con los neoyorquinos y los burros holandeses, no lo podía creer estaba trabado, en público y me sentía bien, al final del tour volví al bus y emprendimos el regreso, antes de arrancar y con la tripulación absolutamente torcida, el conductor dijo algo así como "jamaican technology",  bajó del techo una pantalla de plasma de unas 40 pulgadas, nos regresamos a "Ocho Ríos" viendo un documental sobre la vida de Marley, y en alguna parte sin vergüenza ni rubor hasta me pare y cante a grito herido "get up stand up, stand up for your rigths".
Estaba conmovido, feliz, y llore un ratico, volví al crucero preguntándome si algún día la gente llegará a entender en realidad el significado de la música de este revolucionario media sangre, hijo de un soldado ingles de 50 años y una adolescente negra de 18, música que nacío  de la opresión y la míseria de su pueblo, o sí  seguirá siendo para muchos una música para rumbear y fumar ganya.  Que confunden con la que hacen parsonajes como Shaggy o Sean Paul que sólo cantan babosadas sobre mover el culo y nada más.
 
Hoy he vuelto al hogar y para consuelo de mi padre cuando volví a intentar trabarme, regresó la terrible perseguidora, así que por ahora podrá sostener con certeza y orgullo que su hijo será tomatrago, pero nunca marihuanero, menos mal no me dio por ser gay por que hay sí se muere don Jaime, en el futuro tal vez le de otra oportunidad a la ganyita pero seguramente será en la soledad de mi hogar con el teléfono desconectado y una buena película., pero si hay algo que puedo decir con orgullo y que pocos marihuaneros pueden , es que me fume un bareto en la casa de Bob Marley.
 

bob marley

Recuerdo con algo de nostalgia el día en que mi padre, hombre tímido y de pocas palabras, me daba su primera lección sobre la vida,  -mijo- me dijo:   "en la vida las malas amistades le van a ofrecer muchas cosas, pero eso mejor haga como su papá que  nunca ha aceptado ni un cacho de marihuana  ni trata con marihuaneros" , cabe anotar, que me lo dijo en  medio de una de sus acostumbradas borracheras de aguardiente,  mientras escuchaba  melancólico,  "El camino de la vida", ustedes saben:  "de prisa como el viento van pasando".

Lo que mi cariñoso y buen bebedor padre, (que ahora no toma sino whisky, porque el aguardiente le hace daño) no sabia, es que para esa época, a su primogénito las malas amistades, ya le habían ofrecido muchas cosas más malas y peores que la marihuana, incluyendo el aguardiente. Y que su descarriado hijo las había probado todas, pero que para tranquilidad suya y de la familia habia decidido no ser un marihuanero.

La razón es muy simple, pero no tiene que ver ni con las lecciones de mi padre, ni con la curiosa moral de esta patria que pide a gritos y canciones, "que le den un aguardiente , de las cañas de sus valles y el anis de sus montañas", pero que en cambio le hace el feo (se la fuma pero le hace el feo) al cannabis, y hasta el día de hoy –creo- no le ha compuesto ninguna  canción a la "Santamarta Golden" de la Sierra, o a la "Punto rojo" del Quindio (sobra anotar que no cuenta ninguna canción dedicada al porro como: "pero tocame un porro para gozar" ni mucho menos "El festival del porro"), y digo que me parece una moral bastante particular, porque en este país de borrachos hasta el día de hoy no he visto el primer apuñalado, abaleado, o atropellado por un hippie, pero en  cambio virgen santísima cuantos guayabos negros va a pasar la gente a la cárcel , al hospital o al cementerio, no, la razón por la que decidí no insistir en los terrenos de la cannabis, es muy simple, es por culpa de la perseguidora.

Fumarse un porro produce diferentes efectos, a algunos  los ataca "la monchis", a otros "la risueña", a otros "el enchonche", pero a algunos bichos raros como a mí, les da "la perseguidora":  un horrible ataque de ansiedad y paranoia en donde la sóla mención de el termino policía lo convierte a uno en el protagonista del "Expreso de media noche", un tenebroso estado en el que si suena el teléfono, la reacción es:  "eso debe ser mi mamá, no joda, ¿que le digo? ¿se dará cuenta?, ¿se me nota en la voz?, no que mamera mejor no contesto". Si llega a sonar el timbre, se puede fácilmente terminar escondido debajo de la cama, por eso mientras la mayoría de los marihuaneros hacen de cualquier ocasión un pretexto para trabarse, yo no puedo trabarme para ir a cine por que no me concentro, para tirar por que no se me para, para trabajar por que me disperso, para leer, para hacer ejercicio, para nada, mejor dicho a mí y a Natalia Paris es a los únicos a los que la marihuana les da hasta celulitis. 

Teniendo en cuenta  estos antecedentes, pues que yo aceptara por voluntad propia meterme a la boca un kenke y que me lo fumara en un espacio publico,  era algo que solo podría pasar en sueños o en la mismísima casa de Bob Marley.

Recuerdo la primera vez que fuí a Jamaica, me invitaron a uno de estos paraisos artificiales que rodean la miseria de la isla, pero que nunca se mezclan con ella, se llamaba "Hedonism", (para los que se durmieron en clase de filosofia, hedonismo: el placer por el placer) era un "todo incluido" solo para solteros mayores de 21 años , pues a mi me ilusionaba mucho conocer la tierra de bob marley y aprender sobre la cultura Rastafari y su espiritualidad, pero aquí no iba a ser, los únicos rastas que vimos eran los del grupo que tocaba todos los días en la playa y que parecían una suerte de recreacionistas jamaiquinos, y recreacionista es recreacionista en Piscilago o en Montego Bay, y toda la marihuana que ví me la ofrecieron en los corredores del hotel, al mejor estilo de una esquina de Medellín o Bogotá, "¿que quiere mono, chicas,  bareta , perico, pepas?", sólo que en inglés y cambiando el "mono" por un "yeah man", así que muy lejos de una experiencia espiritual termine fue teniendo mi primer menage a trois con un par de turistas canadienses que parecian sacadas de una película porno y casi en un coma alcohólico digno de un estudiante gringo en su último día de spring break, y  no es que no me haya divertido con mis nuevas amigas, pero juré nunca regresar a Jamaica, tal ves por el guayabo tan horrible que me dió, no obstante, por cosas de mi trabajo, un par de años mas tarde estaba desembarcando en Ocho Ríos a bordo de un crucero.

Ocho Ríos es muy parecido a Montego Bay, la ciudad en la que había estado dos años atrás, un hervidero de turistas en especial americanos y europeos que llegan en tropel atraidos por las playas, el mar, el clima y todos los hoteles y cruceros de plan todo incluido donde pueden comer como cerdos y beber como romanos, entonces cuando creí que mi segunda visita a Jamaica pasaría a los anales de lo fácilmente olvidable, un hombre mas bien tímido, me ofreció un plan diferente, un tour en el Zion Lion Express,  un viejo bus que parecía mas bien una chiva boyacense engallada de manera tropical, se me vinieron a la cabeza imágenes escalofriantes de borrachos colgados como petates que tratan de bailar un guabaloso cross over en un vehiculo como estos que en Bogotá llaman la Chiva Rumbera, casi salgo corriendo, hasta que el buen hombre tuvo a bien explicarme que se trataba de un tour hacia la casa de Bob Marley, cuando nos explicaron que el viaje era de 8 horas , la mayoría de los interesados desertó, solo quedamos una pareja de holandeses, un parche de gringos de Nueva York, unos abuelos alemanes, Luisa mi compañera de viaje y yo. Dejamos Ocho Ríos atrás y nos adentramos en las montañas,  el paisaje cambia de imediato, la opulencia  de la ciudad turística se transforma en la pobreza  de la jamaica campesina, pequeños ranchos repartidos en las orillas de una deteriorada carretera, y niños, muchos niños. al cabo de  4 horas llegabamos a un pequeño  pueblo perdido en las montañas. A nuestro arribo, decenas de hombres se lanzaron hacia el zion express, el doble de manos se agitaban contra nuestras ventanas, por momentos parecía una parada de esas que hace uno en planeta rica cuando se va por tierra a la costa colombiana, solo que las manos no ofrecian  ni arepas de huevo ni cocacola recalentada, allí lo que ofrecian era marihuana.

El busno se detuvo, casi atropellando a los osados vendedores siguio de largo y se metio en un garaje que lo esperaba con puertas abiertas y que se cerro herméticamente cuando pasamos, pero a pesar del repentino despliegue de seguridad, los dealers de la calle escalaron las paredes y desde sus improvisadas almenas disparaban toda clase de ofertas,  vendian el moño tradicional, el bareto regular, el king sise y el que parece hecho con una sabana de papel, los holandeses se apresuraron a sacar 10 dolares y comprar uno, entonces un hombre de andar tranquilo y voz profunda se nos acercó , los holandeses  apagaron el bareto, el hombre se rio, se paro frente a nosotros y se presentó, "good mornig, mi name is megastar, i,m your guide, welcome to the bob marley foundation", sí,  estabamos en una fundación, un museo (creo que tambien es una ONG), la casa donde naciera, donde esta enterrado y donde pasara su infancía el incomparable Bob Marley, entonces nuestro guía después del saludo incial, sacó del bolsillo de su uniforme un bareto de proporciones respetables, lo prendió como quien no quiere la cosa, lo aspiro suave y profundamente, retuvo el humo por unos segundos que parecian eternos , nos miro uno a uno, desocupo sus pulmones y soltó una sonora carcajada, bienvenidos a Nine Mile nos dijo, el único lugar en Jamaica donde es legal fumar, sembrar y vender ganya, nuestra hierba sagrada , entonces como diría un burro consumado, pues ruedelo papá, me ofreció el cigarrillo, quede tieso, estaba a punto de balbucear un "no thanks" cuando me percate de los ojos de los demás, todos me miraban como diciendo que esperas imbécil?, a que vinimos?, hasta los abuelos alemanes esperaban el bareto con impaciencia, sonreí tontamente, tomé el cigarro y le pegue una pitada, sostuve el humo y lo pase, bueno ¡cumplí! ,pense para mis adentros pero antes de lo que me esperaba, el cigarrillo volvio a mi, ¡ay dios!, vamos de nuevo, dos plones, tres plones. 

Cuando me di cuenta me había fumado la mayor cantidad de marihuana que hubiera fumado en mi vida, esperaba con terror la temida perseguidora, pero por alguna razon nunca llegó, no se que habrá pasado tal vez sería la ausencia de uniformados, el hecho de no conocer a nadie o tal vez el espíritu de Bob, pero inexplicablemente estaba feliz, recorrí toda la casa de los Marley,  me senté en la cama del Bob niño, ví sus zapatos de jugar fútbol y la piedra donde se sentaba a fumar ganya y a escribir canciones, aprendí sobre la cultuta Rastafary y su mesias Haile Selasi  primero, rey de Etiopia de 1932 a 1974, descendiente de la reina de Saba y el rey Salomón y que los Rastafaris consideraban el Hijo de Dios, aprendí que para ellos la ganya es un elemento tan sagrado en su religión como puede ser para los católicos el vino de consagrar, con la aclaración de que los rastas no beben alcohol y no comen carne, paradójicamente los rastafaris tienen mas puntos en común con la iglesia católica de los que uno podría esperar, aborrecen la homosexualidad y la planificación familiar y basan sus creencias en la biblia especialmente en el antiguo testamento Ezequiel, Timoteo y el Apocalipsis, quien lo creyera, también me enteré por mi guía que a Bob trataron de matarlo en el 72, y que estaba en la lista negra de personajes que la CIA consideraba un peligro para el equilibrio en Latinoámerica, y ustedes ya saben lo que para la CIA significa equilibrío, pero lo que no pudo la CIA, lo pudo el cáncer.

Este revolucionario de la paz murio el 11 de mayo de 1981, después de haber llevado la música de los parias de Jamaica a las fiestas de los niños bien de Londres que ahora olian a reggae y a marihuna, murió dejando un mensaje de revolución, de amor y de libertad, un mensaje que ahora poniendo las manos en su tumba, se hacía mas claro para mi, y me llenaba de emoción, emoción tal, que le dí un beso a los abuelos alemanes , abracé a Luisa, y me reí a carcajadas con los neoyorquinos y los burros holandeses, no lo podía creer estaba trabado, en público y me sentía bien, al final del tour volví al bus y emprendimos el regreso, antes de arrancar y con la tripulación absolutamente torcida, el conductor dijo algo así como "jamaican technology",  bajó del techo una pantalla de plasma de unas 40 pulgadas, nos regresamos a "Ocho Ríos" viendo un documental sobre la vida de Marley, y en alguna parte sin vergüenza ni rubor hasta me pare y cante a grito herido "get up stand up, stand up for your rigths".Estaba conmovido, feliz, y llore un ratico, volví al crucero preguntándome si algún día la gente llegará a entender en realidad el significado de la música de este revolucionario media sangre, hijo de un soldado ingles de 50 años y una adolescente negra de 18, música que nacío  de la opresión y la míseria de su pueblo, o sí  seguirá siendo para muchos una música para rumbear y fumar ganya.  Que confunden con la que hacen parsonajes como Shaggy o Sean Paul que sólo cantan babosadas sobre mover el culo y nada más.

Hoy he vuelto al hogar y para consuelo de mi padre cuando volví a intentar trabarme, regresó la terrible perseguidora, así que por ahora podrá sostener con certeza y orgullo que su hijo será tomatrago, pero nunca marihuanero, menos mal no me dio por ser gay por que hay sí se muere don Jaime, en el futuro tal vez le de otra oportunidad a la ganyita pero seguramente será en la soledad de mi hogar con el teléfono desconectado y una buena película., pero si hay algo que puedo decir con orgullo y que pocos marihuaneros pueden , es que me fume un bareto en la casa de Bob Marley.



Comentarios  

 
0 #17 04-04-2010 01:51
Jajajaja Excelente historia!! Un besote sos lo mejor Pirry! Si ves! Nunca digas Nunca!
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0 #16 02-04-2010 20:29
Ahhhh que buena historia, y vivida y contada por uno de los mejores Cronistas de este pais, seveeeroooo.....otro plon...
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0 #15 02-04-2010 19:01
divino!!!! pago por ver la perseguidora de pirry... jajajajajajaja
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0 #14 01-04-2010 02:40
Quiero pautar en tu página, con quién hay que hablar??? precios!!!!
Abrazos.
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0 #13 31-03-2010 21:18
Hola Pirry me encanta la forma como te expresas y haces que nosotros tus seguidores veamos las cosas claras, sencillas, como que no hay que aterrarse de nada y al mismo tiempo despiertas nuestra curiosidad por todo lo que haces y compartes con nosotros, te felicito por tu pagina es bastante interesante. Hasta pronto, un abrazo.
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0 #12 28-03-2010 18:57
Joda! eso te lo llevas con orgullo hasta el final, q gran anecdota *_*
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0 #11 27-03-2010 23:23
Mas que bueno, excelente!!
No soy rasta, pero los respeto, y me gusta algunas canciones del reggae. Y también me ha dado la perseguidora!...jajaja. Y si, en este país la doble moral es tenaz en cuanto a ese sentido, satanizan a alguien por que lo ven fumar cuando hay peores cosas que hacen daño individual, familiar o social.
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0 #10 27-03-2010 16:31
Que nota
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0 #9 27-03-2010 15:55
Me fascina tu sinceridad y la espontaneidad con que tratas los temas tabú de nuestra chibchombiana sociedad. Eres lo máximo!!!!
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0 #8 27-03-2010 13:01
muy buen articulo, me transporte por un momento a ese sito... que capacidad de ilustrarnos con tus palabrs los lugares, las sensaciones....Que don el que Dios te dio, para porder observar y transmitir lo q ves y lo que vives.. felicitaciones Pirry...
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